ACOSO DIGITAL, “NEGACIONISMO”… ¿QUÉ MÁS - Javier Bonilla
DEMASIADAS LEYES (Y MUY JODIDAS…!)
Javier Bonilla
3/19/20263 min read


Spencer —el filósofo, no el legendario delantero de Peñarol…— tenía razón.
Cualquier exceso de normas convierte a casi todos los ayer ciudadanos en una suerte de zombies, incluso si esas leyes, decretos o resoluciones emanan de mayorías obtenidas entre los representantes de la voluntad popular o en el gabinete del Poder Ejecutivo que en algún momento eligieron.
Hoy día, una urgente e impostergable tarea del liberalismo es limitar los abusos no solo de uno de los poderes, sino de los tres, incluido —y muy especialmente— el Judicial, en franca decadencia en muchas partes del mundo. Proceso que no les es exclusivo, sino que interactúa desfavorablemente con un cuerpo jurídico cada vez más cuestionable, que a su vez emana de los otros poderes, en el cual hacen gala de cada vez más discrecionalidad los principales magistrados. Y si no, vean el caso brasileño…
En ese contexto, el desgobierno nacional, además de insistir en sumar un Ministerio (¡otro más!) de Justicia, con nombre y apellido, nos anuncia una ley “modelo” —¡Dios nos acuda y Dios nos sacuda!— en materia de género y ofensas digitales.
Ojo…
No somos contrarios a que se castigue a quienes usan las redes para trata de personas, pedofilia, estafas, etc. Tememos, y con toda razón, que cualquier desacuerdo, frase, crítica, comparación u observación sobre carencias e idoneidades hacia una mujer o un LGBTI termine en una Fiscalía, y —creemos— con resultado incierto.
En estos días vimos en los medios, en una España que toma senderos cada vez más semibolivarianos, una persona trans denunció —con conocimiento de la legislación allí vigente— penal y civilmente a un hombre que, en una cita, al enterarse de su condición, le indicó con tranquilidad que prefería no continuar, ya que no se sentía atraído por esta opción sexual. ¿Ahora es obligatorio?
Simultáneamente, vergüenza similar o peor llegó al Uruguay. En efecto, días atrás, tanto el profesor Antonio Romero Piriz como otros usuarios de redes fueron citados, con abogados, a Ciberdelitos y a Fiscalía por posteos de hace más de un año y de carácter anticomunista o similar…
¿Qué?
¿También es obligatorio ver con buenos ojos y tolerancia prácticamente suicida a una doctrina cuya implementación resultó en 125 millones de muertos?
¿Qué legislación delirante y liberticida, o qué interpretación tendenciosa, se aplicó para molestar indebidamente a estos ciudadanos?
Sea lo que sea, la simple citación habla muy mal del cada vez más —y razonablemente— cuestionado Ministerio Público. Si bien cualquier persona tiene derecho a denunciar lo que sea, el fiscal puede simplemente archivar lo que parezca disparatado. No hacerlo es un acto casi político. Sugiere el estar parcialmente de acuerdo con el litigante.
Además, implica complicar injustificadamente la vida y el bolsillo del ya sufrido contribuyente, al exigirle concurrir con abogado… Si hasta parece una especie de corporativismo para conseguir trabajo a colegas en una plaza llena de juristas, gracias a una Universidad que persiste en no realizar exámenes de ingreso, ni en aquellas profesiones saturadas o claramente sin salida laboral…
Ahora, imaginemos la promulgación y aplicación de una ley contra posibles excesos en materia digital en asuntos de género, en este embromado contexto…
Si ya, sin esas pretensiones leguleyas, un conocido coreógrafo denunció hace años a una murga por homofobia y tuvo andamiento…
¡Y poco importa si para caer en esas estupideces juristocráticas perdemos tiempo y recursos judiciales para combatir el delito real, que nos supera a diario!
No. Al contrario. Y no falta el nabo que eructe: “Yo creo en la justicia”…
Si a la gente le encanta comprar humo.
Recuerden cómo una pelea de borrachas por un taxi en la puerta de un cabarute se transformó en un “ataque racista” porque una de las protagonistas era mimada de Inmujeres y tenía su propia asociación civil racial. Hasta que no saltó la verdad, la mayoría pasó meses presa…
Más papelón aún: la denunciante convocó enseguida a una manifestación “antirracista” a la que fueron políticos de todo pelo…
Con los problemas reales y urgentes que tiene el país, ¿vamos a joder con este agendismo barato?
Demasiadas leyes… idiotas.
Ni que hablar si Bettiana Díaz resucita mañana su pretensión de que el supuesto “negacionismo” respecto a la dictadura pase a ser delito…
Ahí, si usted repite —como Tabaré Vázquez— que los desaparecidos en esos 12 años fueron 32 y no los 200 que se mencionan, podría terminar preso aun teniendo razón.
Si usted dice que el monolito del shopping Punta Carretas miente, también.
Y ni se le ocurra afirmar que entre el 68 y el 73 no hubo ninguna “predictadura”, que hubo elecciones sin proscriptos o censura, y que todo es un relato para obtener beneficios…
Podría tener que explicárselo a un fiscal o a un abogado de organizaciones de derechos humanos…
Resistirá la democracia a tanta estupidez.
¿Valdrá la pena aceptar vivir en una cada vez más devaluada democracia que soporte todo esto?
