PROLOGO A LA EDICIÓN URUGUAYA DEL LIBRO - Fernando Doti
“El camino de la servidumbre a la libertad” Una reflexión sobre el avance del estatismo, el rol del Estado y la vigencia del pensamiento liberal en Uruguay y la región.
Fernando Doti
3/19/20263 min read


He sido honrado por el autor y por su sello editorial para prologar la presente edición para la República Oriental del Uruguay de “El Camino de la servidumbre a la libertad”.
La referencia del autor a la obra de Hayek permite dejar en evidencia de qué manera los cantos de sirena de justicia social —que esconden odio, resentimiento y envidia— nos han condenado a vivir en una nueva forma de esclavitud.
La democracia es apenas una pantalla, que termina reduciéndose a lo que alguna vez Franklin definió como “dos lobos y un cordero votando qué van a cenar esta noche”.
Se ha transformado en un instrumento de atraco, de robo legalizado, en donde la ley, lejos de ser un instrumento general y abstracto de protección, ha pasado a ser un mecanismo de privilegio y demagogia.
Como sostenía Bastiat, una ley que busca hacer caridad, nivelar fortunas o promover ideologías es una perversión de su propósito, resultando en un saqueo legal.
El Estado como problema
El constitucionalista argentino Juan Bautista Alberdi sostenía que el Estado es el peor de los ladrones a la propiedad de la gente, porque actúa sostenida e impunemente.
A diferencia del ladrón ocasional, que actúa en forma puntual y asume riesgos, el Estado lo hace de manera sistemática.
Dejamos de ser máquinas del fisco español para pasar a serlo del fisco nacional. He ahí toda la diferencia.
Como explica el autor, este no es un libro de economía, sino una exploración del liberalismo como forma de vida, centrada en el individuo y no en el colectivo.
Porque no hay minoría más desprotegida que el individuo solo.
El camino de la libertad
Es la libertad la respuesta y el camino de salida frente a Estados desbordados que consumen todo a su paso en nombre de un supuesto bienestar.
La referencia a Hayek es un notable acierto.
Camino de servidumbre, escrito en 1944, sigue plenamente vigente.
Hayek advertía que el socialismo —con su promesa de justicia social— conduce inevitablemente a la pérdida de libertades.
La planificación centralizada ahoga la iniciativa privada y destruye la espontaneidad del mercado.
Uruguay y las ideas dominantes
El mundo libre ignoró esa advertencia.
Y hoy seguimos pagando las consecuencias.
Uruguay no fue la excepción.
En nuestras calles, donde el mate convive con discusiones políticas, el Estado omnipresente se ha instalado con una naturalidad inquietante.
Las ideas son el motor del mundo.
Y en Uruguay domina la idea de que el Estado benefactor es la solución.
Pero ese “bienestar” muchas veces termina generando malestar.
De la prosperidad a la dependencia
El libro muestra el derrotero argentino: de la prosperidad al empobrecimiento.
Y Uruguay recorrió un camino similar.
Hubo un tiempo en que el país tuvo marcos institucionales que liberaban el potencial del individuo.
La Constitución de 1830 permitió niveles de prosperidad extraordinarios.
Alberdi llegó a llamar al Uruguay “la California del sud”.
Ese país crecía al 6% anual.
Tenía moneda fuerte, sin banco central, sin inflación, con banca libre.
Y una legislación que permitía libertad económica real.
El giro hacia el estatismo
Pero a fines del siglo XIX comenzó el cambio.
Se abandonó la desconfianza al poder.
Se empezó a ver al Estado como un protector.
Y con eso, comenzó el deterioro.
Se crearon empresas públicas, monopolios, regulaciones.
Se instauró una lógica donde el Estado decide por el individuo.
El resultado: una economía estancada, desempleo estructural y pérdida de dinamismo.
El presente
Hoy el Estado está presente en casi todos los aspectos de la vida:
educación
salud
transporte
comercio
seguros
consumo
Y más.
La Constitución incluso consagra una lógica proteccionista que limita el desarrollo.
El país repite errores sin conectar causas con consecuencias.
Un debate inevitable
Uruguay enfrenta hoy una pregunta clave:
¿Debe el Estado seguir organizando la vida económica o limitarse a garantizar reglas claras?
El intervencionismo planificador es una quimera.
Ningún grupo puede anticipar la complejidad de la sociedad.
Una invitación
Este libro invita a reflexionar.
No a abandonar la solidaridad.
Sino a entender que la prosperidad surge de la libertad, la iniciativa y la creatividad individual.
El sistema actual ha generado dependencia.
La burocracia y el gasto no son errores: son consecuencias del modelo.
La verdadera servidumbre no es evidente.
Es la dependencia.
Una responsabilidad individual
Tenemos el deber de hablar claro.
La batalla es en el mundo de las ideas.
No es responsabilidad de todos.
Es de cada uno.
Porque decir “todos” es decir “nadie”.
Está en juego el futuro.
De modo que, uruguayos, a las cosas.
